Cuando el pánico irrumpe para detener una vida

Cuando el pánico irrumpe para detener una vida que llevaba demasiado tiempo resistiendo
Hay personas que no solo sobreviven a la vida: la sostienen durante años sin permiso para caer. Personas jóvenes que, antes de tiempo, han tenido que asumir responsabilidades, silencios, renuncias y violencias que no eligieron. Este artículo nace del proceso terapéutico de una mujer entre 25 y 35 años, madre, trabajadora, inteligente y creativa, que durante demasiado tiempo fue fuerte para todos… hasta que su cuerpo y su mente dijeron basta.
No porque fuera débil.
Sino porque había resistido más de lo humanamente sostenible.
El trastorno de pánico no es ansiedad leve ni nerviosismo
Uno de los mayores errores sociales —y uno de los más dañinos— es trivializar el trastorno de pánico. Reducirlo a “estar nervioso”, “tener ansiedad” o “pensar demasiado”.
El trastorno de pánico no es un estado emocional exagerado, es una experiencia límite. Una vivencia corporal y mental que paraliza, desconecta y aterroriza.

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